2 jul 2008

Gritos
opacan una verdad latente.
Silencio
temor que revive en latidos.
Muerte,
poeta sin tierras.


Palabras desahuciadas sobre hojas blancas

18 jun 2008

El Juego (perder para poder encontrar)

Lo que más le duele es saber que se había anticipado al juego. Desde el primer movimiento conocía el fatídico desenlace, esos quiebres que se producirían en la última jugada, pero no cree en el destino.
Aunque sin éxito, logró engañarse en el punto medio, congeló la jugada, el todo resumido a un casillero. Las otras piezas se cayeron sobre el tablero como inmoladas por la verdad.

(Un manojo de frases viejas giran para tener sentido, distinto, igual, totalmente diferente)

Si usted así lo desea juegue; cambie todo a la primera persona del singular o bien congele el juego como a un recuerdo, ahí en el horizonte desterritorializado de la memoria

14 jun 2008

La Mente en el Andén





El esfuerzo era enorme, desde hacía dos meses no salía nada inteligente de su boca. Más de una vez pensó en matarse, lo sé, vivo en su mente. Lo observo mirar las vías, inmensamente seducido, como con las piernas de una mujer, tan extensas y filosas como eternas y frías. La eterna Duda…… nunca creyó realmente en dios, así que no sabe que esperar. Cree que no tiene nada que perder, pero la verdad es que el miedo de perder esa nada le congela las piernas.
Casi sin meditarlo se baja en la segunda estación, recorre el andén con la mirada de pleno al suelo, los hombros caídos y una lágrima que por cobarde no visita al suelo. Un día más, tan igual a los otros y la nada que se disipa en los días de un almanaque amarillo. El sol le pega en la nuca, el calor le da in instante de bienestar. Pero lo peor vuelve a suceder, todos esos recuerdos vuelven a él. Tal vez seria mejor perder la memoria, maldice haber nacido “ser humano”. Mira el andén, una vez más, nadie pareciese verlo.


La retina poblada de imágenes de un tesoro que preferiría enterrar, se convierte en la asesina de su sensatez. Es invisible, en el intento de navegar pos su soledad, se convirtió en un ser de poca luz, intrascendente. Esa escasa fertilidad de palabras con la que se acercaba a los demás era su condena.
Cada día pasa tratando de encontrar en el viento, en la tierra, en el sol, aquellas sensaciones que alguna vez le llenaron el pecho y que hoy lo matan de apoco. Perdió la claridad en sus pensamientos, sus ojos reflejan la oscuridad que inunda su alma. La estación vacía pareciera hablar de él.
Entregarse, una voz de la conciencia le dicta la sentencia, pero su rutinario modo de existencia lo cohíbe. Sólo ese recuerdo yace inmutable, la mujer de siempre, desnuda, tendida sobre su cama y sus manos masculinas intentando burlar el paréntesis que simplifica su cuerpo.


La busca en las líneas de su piel. Sus ojos se nublan en lágrimas. Un
estruendo lo vuelve a la realidad, el tren se acerca, su respiración se
agita, la vida misma clava sus pies al piso, lucha. Morir de a poco, morir
en un instante, que importancia tiene? Un grito crece dentro de él mientras
el tren se acerca cada vez más. Una mujer pasa por su lado, sin detenerse lo
mira un instante, sonríe y sigue su camino.
No es el mismo, busca los hechos que doblaron sus sueños, es la representación de todos aquellos que intentaron convertirlo en su víctima. Hoy, absolutamente inerte de fantasías conforma la reacción de su voluntad.

Y nuevamente la mujer, de su plexo emanaba aromática femineidad, una mezcla entre pasión y ternura que lograba enredarlo para transformarlo en una fiera. Sus dos ojos brillantes, claramente posados en los suyos invitándolo a conquistar su cuerpo, profanando sus deseos.
Sus manos se vuelven fuertes, posibles de sentir. Saborea ya en el aire, su deseo primitivo de vivir. Entiende que están hechos los hombres, él mismo.

Un pequeño retazo de algodón cubriendo su sexo y desplegada sobre el lecho lo espera, el fino cabello negro desparramado sobre la almohada. Atentamente la vigila, la experimenta con distancia, guardando para sí el placer de contemplar algo que no se tiene y se desea, no sea ya no se lo quiera después.
Encuentra en su pecho un latir descontrolado, que se confunde de dolor y pasión. Muestra los dientes como un animal hambriento, listo para desgarrar cualquier límite para convertirse en uno para siempre por un instante. La fuerza que mueve su cuerpo va más allá de su razón y entendimiento. No quiere volver a morir jamás, ya no es el mismo.

El sonido lo desvela, perdió milésimas de su vida, tieso, estático en el anden mientras su cerebro reproducía la noche que no distinguía entre lo real y lo imaginario. Podría pasar años en sesiones de terapia, consultar a gurúes, encontrar su talismán, o adoptar una geisha. Ese instante, tan igual, tan diverso, la mujer, el placer, pertenecían a la cornisa del entendimiento, fuera de las fronteras de su razón. Causa viva de que esas vías seguían esperando, audaces, su cuerpo.
Lo sé, vivo en su mente.



Davigolas y Clepsidra.-

25 may 2008

Una Construcción

El desafío de la página en blanco supera ampliamente el de las prendas de televisión, el instante decisivo de dar vida, matar la muerte de la página en blanco y parir creatividad.
El volumen al mango mientras suena esa canción que estimula la memoria emotiva, el viaje a la estratosfera de los recuerdos (no siempre evocando situaciones lejanas, lejanísimas), exagerar las sensaciones y ser un personaje que transita las mesetas de un camino tan incierto como el punto y coma.
Todo acompañado de la gran incógnita “eliminar” o “guardar como”, resuelto eso se pasa directamente a “publicar” o “dejar que el destino se encargue”. El paso siguiente es cuando la voz de un viejo profesor de literatura explicaba la cualidad inherente de escribir, quien con gran contundencia afirmaba “escribir es un hecho meramente onanista y cargado de vanidad”, pero el no decía del fracaso que te agobia en el cuerpo cuando la hoja queda radiante y de plena al vacío.

“La realidad toca la puerta de Alguien, Alguien no logra reconocerlo tras el disfraz y el cabello enjambrado repleto de arena.”

22 may 2008

mediocridad al fin...

Voces estériles
buscan conmoverse
tras prosas vanas.
La gran mentira
del cielo y el infierno (mediocridad al fin)
aliteraciones de un
consuelo absurdo.
Las ausencias de siempre
goce oculto
evidencia malicias vulgares.

8 may 2008

Así NO!

Hoy me levanté cruzada, ¿por qué?, las razones pueden ser muchas o ninguna, ser demasiadas y crear un vacío entropico y transformarlas en nada.
“Sí te levantaste mal, no te la agarres conmigo”; “si estás de mal humor es cosa tuya”, y puede haber mucho de cierto en esto, pero como siempre llega la segunda lectura para satisfacer las necesidades del ser humano (instrumento de queja por excelencia) que intenta explicar algo tan simple como real (advertencia: lo real y la realidad son construcciones, este sitio se reserva los derechos) yo no le quiero echar la culpa a nadie de lo que siento.
Es así de simple como se los digo, no lo puedo manejar, diferentes situaciones tan pequeñas como inverosímiles como pelotudas y sin sentido colmaron mi torpe paciencia.
Mi paciencia se declaró en huelga, el DT la mando al banco de suplentes por su problema de ligamentos cruzados, el cirujano la extirpó y soy la última en la lista de espera por una donación. Tan complejo, delicado, sutil y sensible se vuelve esto que hasta el intento más generoso de consuelo es absolutamente inútil.
Y crees que vas a encontrar consuelo en ese tono de voz ajeno que del otro lado aguarda, pero el mal humor trae a una parienta cercana que se llama Mala Suerte y el abanico de posibilidades para que “el cuadro empeore” tiene todos los números del sorteo del gordo de navidad que se acaba de suspender por lluvia.

1 may 2008

Angustia

Puedo leer miles de definiciones sobre la misma pero nada se compara con el hecho de sentirla. Justo en el medio del pecho, presionando, obligando a las lágrimas a salir, ese pequeño grito silencioso del cuerpo en pequeña forma de gota salada.
Recuerdo conversaciones sobre la efectiva o no existencia preciada de un Dios que defina nuestro destino, ese que busca decirnos algo cada vez que nos sucede la vida, el mismo que tendría culpa y cargo de la tristeza y también dueño de nuestros logros y alegrías.
Pero no creo que todo sea tan fácil, aunque no soy quien, no me siento con la habilidad suficiente de afirmar o negar algún efecto sobre la existencia de nada. A penas si intento no hacerme “problema” por las cosas que tiene solución, dado que sería más efectivo hacerme “solución”, y tampoco hacerme “problema” si no tiene “solución” probablemente me convendría aceptarlo y seguir adelante. Hermosa teoría que en estos 25 años fue imposible de hacer eficaz.
Y se me viene a la mente esa despedida en la que las gotitas y la presión se me vinieron a la piel, esas que te trae la impotencia, el no saber, sentir ser una cosa chiquita parada frente a una situación nueva, tan inmensa de tener tanto en el cuerpo que no sabe donde vivir. Confieso que por momentos preferiría correr, cambiar de identidad, ser otra mujer, que me gusten otras cosas, que mis miedos sean otros, que todo sea distinto, que mis ojos no se vean así frente al espejo cuando tengo miedo, que mi cuerpo no reaccione así frente a las vicisitudes de otra piel, que la voz no se me apague cuando quiero libertad.
Me detengo, es simple, ya soy grande para tanto debate del ser, mejor hago terapia y me dejo de joder, o mejor aún me ahogo en una canción y dejo todo para mañana.